Descubra los secretos y misterios que esconde Palma con nosotros!

Fundada en el año 123 a.C. por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo, las calles de nuestra ciudad esconden cientos de historias, mitos y leyendas. 2.000 años de historia de una ciudad que ha vivido momentos de auge y de pobreza, que ha sufrido diversas invasiones y que ha estado en manos de múltiples culturas. Fenicios, Romanos, Cartagineses, Musulmanes, Judíos, Cristianos, ... una riqueza cultural que nos ha dejado muchas historias. Dragones, persecuciones, ejecuciones, misterios,...

Invitamos a nuestros clientes a adentrarse en el corazón de Palma, y a descubrir algunas de de ellas.

    Los Honderos Baleares

    Antes de la llegada de los romanos a las Islas Baleares y de la fundación de Palma, habitaban la zona indígenas que vivían en rudimentarias construcciones de piedra. Aunque comparados con otras culturas de la edad antigua, podríamos considerar a los habitantes de las islas Baleares como primitivos, contaban con unos guerreros temibles conocidos como honderos, que recibían a pedradas a cualquier visitante enemigo.

    El cónsul romano Quinto Cecilio Metelo tuvo que recubrir los cascos de sus embarcaciones con pieles para evitar que las piedras lanzadas por los honderos hundieran sus embarcaciones. Sus habilidades como guerreros eran tan preciadas debido a su mayor precisión y daño que los arcos, que fueron incorporados más adelante en los ejércitos romanos y cartagineses, como una tropa de élite.

    De aquella época pre-romana y romana apenas quedan algunos indicios, aunque hemos heredado el nombre de Balear, nombre que reciben los habitantes de nuestras islas, y que significa lanzadores de piedras. Existen referencias de los Honderos documentados en varias obras de la época, de escritores como Estrabón o Virgilio.

    Por suerte, con el transcurso de los siglos, ya no recibimos a los visitantes extranjeros con piedras, sino con los brazos abiertos.

    En el parque del mar, junto a la catedral de Palma, puede encontrar una réplica en bronce del autor Lorenzo Rosselló, de su obra dedicada al hondero balear "Es Forner".

    >>> Ubicación Google Maps <<<

    El barrio judío y los Xuetes

    En Palma, al igual que en muchas otras ciudades de Europa, convivía una comunidad judía ubicada en el actual barrio de Monti-Sión. Curiosamente, en el trazado de ese barrio se puede adivinar el símbolo de la Estrella de David entre sus calles ¿Casualidad?. Hasta el siglo XIV, judíos y cristianos convivían en armonía, enriqueciéndose de la mezcla de culturas, siendo los primeros artesanos apreciados, cristaleros, herreros, o el famoso navegante mallorquín de origen judío Jafuda Cresques, autor del Atlas Catalán, uno de las obras cartográficas más importantes de la edad media, custodiada en el Museo Nacional de París.

    Una mancha negra de la historia Palmesana nace con el auge del poder de la Iglesia Católica y su intromisión en los poderes del estado, entre los siglos XIV y XVI. En esa época se inició una persecución y conversión forzosa de los judíos de Palma, que en algunos casos seguían con sus auténticas creencias de escondidas, a pesar de haber adoptado nombres y apellidos cristianos. Para ocultar su verdadera fe a la inquisición cuando merodeaban los alrededores del barrio judío, éstos empezaban a freir panceta de cerdo, "Xua" en mallorquín, alimento prohibido en su religión y cuyo olor se reconocía con facilidad. Por ello, a los judíos conversos, se les denominaba despectivamente "xuetes" y fueron estigmatizados y acusados durante varios siglos de ser falsos cristianos, algo que no siempre era cierto.

    El 7 de Marzo de 1688, un numeroso grupo de "Xuetes" se enteraron que la inquisición iba a apresarles por lo que decidieron huir de Palma fletando un barco rumbo a Inglaterra, con la mala suerte que un temporal les obligó a retornar a Palma, donde fueron ajusticiados.

    Actualmente la judería de Palma se puede visitar a escasos 5 minutos del Hotel Basílica, y cuenta con encantadoras callejuelas entre los que podrá encontrar el Convento de Santa Clara, los Baños Árabes o la iglesia de Monti-Sión.

        El Drac de Na Coca

        Una de las leyendas más famosas de Palma ocurrió en el siglo XVIII y tiene como protagonista dragón que habitaba cerca de la zona de la catedral de Palma. Cuando el hambre acuciaba a la bestia, salía de cacería y se extendió el rumor que varias personas, algunos de ellos niños, habían acabado devorados por ella. Quiso la casualidad que un caballero, de nombre Bartomeu Coc, se encontró con el dragón cuando iba camino de la casa de su amada, y tras una intensa lucha consiguió darle muerte con una estocada de su espada. Resultó que la bestia no se trataba en realidad de un dragón, sino un cocodrilo que hoy se puede ver disecado a poca distancia del lugar donde apareció, en el Museo Diocesano de Palma.

        En las fiestas populares de Palma, entre "fogerons" y "dimonis", suelen sacar una representación del Drac de Na Coca, envuelta en bengalas y escupiendo fuego, que pasea por las principales calles de la ciudad. Seguramente puedan disfrutar de ellas si se encuentran en Palma durante las fiestas de Sant Sebastià el 20 de Enero.

         

        La cruz de la plaza Santa Eulalia

        A menos de 100 metros del Hotel Basílica nos encontramos con la plaza de Santa Eulália, frente a la iglesia del mismo nombre. El 31 de Diciembre de 1229 la Madina Mayurqa (nombre que recibía Palma, entonces en manos musulmanas), se rinde ante al rey Jaime I de la corona de Aragón. La construcción de la Catedral de Palma sobre la antigua mezquita aún no se había iniciado, por lo que la reconversión a la cristiandad de la ciudad se centra en dos parroquias, la de San Miguel, y la de Santa Eulalia.

        En lo que actualmente conocemos como la plaza Santa Eulália fue en su momento un cementerio, es por ello que se pueden observar diez arcos funerarios y cuatro lápidas funerarias en una de las paredes laterales de la fachada de la iglesia. Lo más curioso, la misteriosa historia de la cruz que podemos hallar escondida en una esquina de la plaza. Según la creencia popular, cuando reconvirtieron el camposanto en una plaza, un vecino decidió llevarse una de las cruces del cementerio e instalarla junto a la fachada de una de las esquinas de la actual plaza.

        Les animamos a que intenten descubrirla, pero no busquen al nivel del suelo, ya que la cruz se encuentra a una altura de 5 metros, encastrada en una esquina de la fachada de un edificio, frente a la entrada de la iglesia.

         

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